#37 - A Cuentagotas - Sobre freebirth, seguridad y comunicación

En este nuevo A Cuentagotas, Judith parte del reciente artículo de The Guardian sobre la Free Birth Society (FBS) para abordar el fenómeno del freebirth o parto no asistido. A partir de esta investigación, explora cómo se construye la percepción de seguridad, el papel de la seguridad relacional y la importancia de la comunicación a la hora de acompañar a las mujeres en decisiones informadas y autónomas.

Como siempre, puedes escuchar (y ver) el episodio en SpotifyApple Podcast o Youtube.

Enlaces

  • Alcaraz‑Vidal L, Escuriet R, Palau‑Costafreda R, Leon‑Larios F, Robleda G. Midwife‑attended planned home births versus planned hospital births in Spain: Maternal and neonatal outcomes. Midwifery. 2024 Sep;136:104101. doi:10.1016/j.midw.2024.104101
  • Birthplace in England Collaborative Group; Brocklehurst P, Hardy P, Hollowell J, Linsell L, Macfarlane A, McCourt C, et al. Perinatal and maternal outcomes by planned place of birth for healthy women with low-risk pregnancies: the Birthplace in England national prospective cohort study. BMJ. 2011;343:d7400. doi: https://doi.org/10.1136/bmj.d7400
  • De Jonge A, Mesman JAJM, Manniën J, Zwart JJ, van Dillen J, van Roosmalen J. Severe adverse maternal outcomes among low-risk women with planned home versus hospital births in the Netherlands: nationwide cohort study. BMJ. 2013;346:f3263. doi: 10.1136/bmj.f3263
  • Feeley C, Thomson G. Why do some women choose to freebirth in the UK? An interpretative phenomenological study. BMC Pregnancy Childbirth. 2016 Mar 21;16:59. doi: 10.1186/s12884-016-0847-6. PMID: 27000100; PMCID: PMC4802706. doi: 10.1186/s12884-016-0847-6
  • Feeley CL. ‘Practising outside of the box, whilst within the system’: A feminist narrative inquiry of NHS midwives supporting and facilitating women’s alternative physiological birthing choices [doctoral thesis]. University of Central Lancashire; 2019.
  • Scarf VL, Rossiter C, Vedam S, Dahlen HG, et al. Maternal and perinatal outcomes by planned place of birth among women with low-risk pregnancies in high-income countries: a systematic review and meta-analysis. Midwifery. 2018;62:240-255. doi: 10.1016/j.midw.2018.03.024

Transcripción del episodio

Judith Janssen (00:04)
quieres explorar y profundizar en el maravilloso mundo de la matronería y la obstetricia, únete a tu dosis semanal de reflexión y indagación de aguas claras. Bienvenida al podcast de Aguas Claras.

Judith Janssen (00:18)
En esta A Cuentagotas quiero hablar de un fenómeno que ha generado mucho ruido en los últimos días, el free birth o el parto no asistido el reciente artículo de The Guardian que ha investigado a la Free Birth Society. Yo había leído el artículo completo de The Guardian hace unas semanas, me pareció un trabajo periodístico serio e interesante,

pero claro, la semana pasada empezaron a aparecer titulares en la prensa nacional, comentarios en las redes y ahí vi algo preocupante. Se estaba hablando del tema de forma muy sesgada, muy simplificada e incluso equivocada, mezclando el free birth con el parto en casa acompañado por matronas cualificadas. Yo no pretendo resolver el debate ni ofrecer respuestas definitivas, lo que sí que quiero es aportar información científica, contexto

y un espacio de reflexión profesional.

En este episodio no trato de juzgar decisiones individuales, sino de cómo esas realidades pueden informarnos como profesionales y ayudarnos a reivindicar modelos de atención más humanos, más seguros y más coherentes con la evidencia y con los valores de las mujeres.

Bueno,

una aclaración fundamental porque he vuelto a ver y escuchar tanto en los medios como entre compañeras y otros profesionales, comentarios y datos sobre el parto en casa que no son correctos o que mezclan conceptos que no deberían mezlcar. Es esencial separar dos realidades diferentes. El parto en casa asistido por matronas cualificadas con su preparación, con su infraestructura para gestionar posibles complicaciones

y vías claras de derivación.

Y por otro lado el free birth, el parto sin asistencia profesional, sin esa supervisión clínica y sin capacidad de respuesta ante complicaciones o emergencias.

Son condiciones muy diferentes y por eso es muy importante no mezclarlo con el parto en casa planificado y acompañado por matronas cualificadas.

Uno de los estudios más sólidos que tenemos es un estudio realizado en los Países Bajos, un país donde el parto en casa está integrado en el sistema sanitario.

Analizaron a más de 140.000 mujeres de baja complejidad comparando parto planificado en casa con parto planificado en hospital y lo que encontraron fue que los resultados de seguridad eran comparables entre ambos entornos tanto para nulíparas como para multiparas.

Pero aquí quiero poner un matiz, esos resultados no son automáticamente extrapolables a cualquier país porque se dan en un contexto donde el parto en casa está integrado en el sistema, donde las matronas tienen formación específica y donde existe continuidad asistencial y vías rápidas de derivación.

Afortunadamente contamos también con datos generados al nivel nacional.

En España, el estudio de Alcaraz publicado en el 2024 analizó partos en casa, atendidos por matronas formadas y con criterios muy claros de selección y los resultados van en la misma línea

los estudios de Países Bajos e Inglaterra. Que cuando se cumplan esas condiciones, profesionales preparados, buena selección de casos, pues el parto en casa también es seguro en nuestro contexto.

Y por eso insistir, el free birth es otra realidad totalmente distinta.

quienes no hayais leído el artículo o solo hayais visto algunos titulares, la investigación de The Guardian es un reportaje en profundidad que ha analizado durante más de un año las prácticas de la llamada Free Birth Society, una organización internacional muy activa en redes sociales y podcasts que promueve el parto no asistido

como una vía supuestamente más segura y más empoderada. En el artículo se describe un universo comunicativo superparticular, un discurso abiertamente anticiencia que rechaza de cualquier forma la atención profesional y que presente el parto no asistido como la opción más segura posible. Y todo ello envuelto en una ideología absoluta, sin matices, ni espacio para la duda

y sostenido por dinámicas de grupo muy cerradas con mecanismos de presión y de refuerzo que recuerdan en algunos aspectos a las estructuras de una secta.

A esto se suman ingresos millonarios a través de cursos, asesorías que en la práctica sustituyen el rol de matronas y obstetras sin regulación ni formación sanitaria.

Es una narrativa que promete una seguridad total en un contexto sin profesionales, sin supervisión

y sin capacidad real de respuesta ante una complicación o una emergencia.

El artículo también recoge testimonios de familias que han perdido a sus bebés y que describen cómo fueron influenciadas por esos discursos.

Y lo que describe la investigación es una especie de culto, mensajes extremadamente simplificados que ofrecen respuestas fáciles a cuestiones que en realidad son complejas

y que pueden aprovechar momentos de vulnerabilidad de algunas mujeres. Ahora bien, el motivo por el que discursos así encuentran eco es más complejo de lo que yo puedo exponer en un solo

episodio, pero sí podemos señalar algunos elementos que sabemos por la evidencia sobre el free

birth. Los estudios cualitativos sobre este tema cuentan que las mujeres optan por un free birth por experiencias previas difíciles, pérdida de confianza y desconexión de las instituciones, desinformación y la falta de opciones percibidas dentro del sistema. Y a eso se suma algo que vemos mucho hoy en día, una confianza casi absoluta en todo lo que se percibe como natural.

Es verdad que muchos partos van a ir bien, pero no debemos olvidar que la naturaleza es benigna a nivel poblacional, pero no necesariamente a nivel individual. Bueno, esta reflexión daría para otro episodio, así que vuelvo al hilo. Creo que es importante matizar que no podemos achacar únicamente el sistema sanitario por la existencia de grupos así, pero tampoco podemos ignorar que muchas mujeres llegan a ellos porque antes no encontraron información clara, opciones reales...

o relaciones de confianza dentro del sistema.

Y ahí sí que se ha visto que este fenómeno de free birth de mujeres buscando ese tipo de partos surge en el cruce

entre una vulnerabilidad individual y narrativas externas muy potentes.

Es importante mencionar que sí que hay mujeres que eligen el free birth como una decisión consciente, no por trauma previo, pero por algo muy reflexionada, muy alineada con sus valores. Para ellas es una elección positiva, una elección que nace del deseo de vivir el parto de una forma muy concreta. Pero también hay muchas mujeres para quienes esta no es una elección libre en el sentido pleno de la palabra. No lo viven como una preferencia, sino como una respuesta.

Una respuesta a experiencias previas de falta de escucha, de conflicto con el sistema o de sentir que no tenían opciones reales dentro de la atención profesional.

La pregunta clave es ¿Qué hace que una mujer se sienta más segura sin asistencia profesional que dentro del sistema?

ya mencioné antes, sabemos por estudios cualitativos que muchas mujeres describen experiencias previas que vivieron como traumáticas, poco respetuosas, han sufrido intervenciones que sintieron como coercitivas,

o no se sentieron escuchadas. Y también hablan de cómo algunos mensajes de riesgo pueden llegar a ser alarmistas o moralizantes

tomar decisiones cuando no se sienten acompañadas o cuando no perciben que haya opciones reales

sobre la mesa.

Y me pareció muy doloroso leer estos testimonios en el artículo de las mujeres que perdieron a sus bebés o cuyos bebés sufrieron secuelas por asfixia intraparto. Ellas explican que en algún momento sentieron preocupación, que algo no estaba bien y que fueron aconsejadas a ignorarlo.

Y eso quizás es lo más trágico, lo que buscaban, autonomía, empoderamiento, confianza en sí mismas, acabó convertido en lo contrario. Se les pidió desconectarse de su intuición en nombre de una supuesta libertad que no les dejó espacio para escuchar lo que su cuerpo les estaba diciendo.

Cuando como profesionales escuchamos a las mujeres hablar sobre por qué eligen una opción u otra, incluido el parto no asistido, vemos que en el fondo están tomando decisiones en torno a lo que ellas perciben como seguro. Para algunas la seguridad es estar lejos de intervenciones que vivieron como traumáticas, para otras es tener control,

para otras es sentirse escuchadas, para otras es no sentirse juzgadas o presionadas. Es decir, la seguridad no se vive únicamente en términos clínicos. La seguridad también es una experiencia emocional y relacional.

Y cuando esa seguridad percibida falla dentro del sistema, algunas mujeres buscan fuera lo que sienten que no encuentran dentro.

Y esta idea ya está muy estudiada que la seguridad

no es solo ausencia de eventos adversos, la seguridad también se construye o se pierde en la relación.

Pues es imposible hablar de ese tema sin mirar a los sistemas en los que trabajamos,

porque para poder ofrecer escucha activa, presencia, un acompañamiento ético, el sistema en el que trabajamos nos lo tiene que permitir. La literatura sobre este tema es muy clara. Cuando los equipos trabajan en entornos habilitantes, con autonomía profesional, con un liderazgo compasivo, espacios de debriefing,

apoyo entre compañeras, iguales, flexibilidad y tiempo para escuchar, las mujeres reciben una atención mucho más humana, más segura y más personalizada.

En cambio, los entornos restrictivos generan daño porque priorizan protocolos por encima de la evidencia, limitan las opciones para las usuarias, erosionan la autonomía profesional y fomentan prácticas defensivas.

Incluso pueden estigmatizar a profesionales que sí que trabajan

una filosofía realmente centrada en las mujeres. Y creo que aquí hay una responsabilidad colectiva.

Si no apoyamos a las compañeras que están trabajando precisamente para sostener esa diversidad...

diversidad de opciones para acompañar a usuarias, a mujeres con necesidades y valores distintos

estamos debilitando aquello mismo que decimos defender, la seguridad y el respeto.

Igual sí como profesionales no apoyamos que existan opciones reales. Si demonizamos el parto en casa

el parto en hospital

Al final lo que hacemos es reducir aún más el espacio de decisión libre.

Volviendo a la autonomía, es importante reconocer que puede erosionarse desde distintos lugares y por razones muy diferentes.

En un extremo, movimientos alternativos pueden promover narrativas y discursos que simplifican procesos que en realidad requieren matices, requieren información objetiva y acompañamiento.

En el otro extremo, los modelos muy medicalizados y

pueden diluir o incluso ignorar la voz de la mujer al verla como un riesgo a gestionar,

incluso alimentar discursos como el del feto como segundo paciente

la realidad es que no es madre o bebé, es madre y bebé, la diada completa. Y cualquier modelo desde un extremo o desde el otro que separe o enfrente a la diada, termina debilitando la seguridad de la mujer y la seguridad relacional.

Y eso es el punto esencial al que quería llegar, es que una atención segura es, super necesariamente, una atención relacional.

Y de nuevo que no estoy aquí para juzgar las decisiones que cada persona quiere tomar. Las decisiones sobre el nacimiento son muy personales, cada mujer, cada familia tiene derecho a elegir lo que siente que es mejor para sí misma y para su bebé. Mi preocupación no es la elección en sí, sino que esa elección se tome con información clara, completa y no confusa.

Desde un lugar de seguridad.

No desde la falta de opciones, ni desde el miedo.

Y al mismo tiempo deseo realmente

las mujeres, las personas, puedan sentirse cuidadas y acompañadas de la forma que necesiten,

que puedan relajarse en el proceso porque sienten que quien está con ellas las escucha, las respeta, las sostiene. Eso es lo que debería ofrecer cualquier sistema sanitario, un espacio donde la autonomía y el acompañamiento puedan coexistir.

Y bueno, y para aterrizar todo esto un poquito a la tierra,

quería aprovechar a hablar de una herramienta que me parece interesante que es la comunicación de riesgo. No porque sea la solución a los problemas estructurales porque obviamente no lo son sino porque es algo que sí que podemos trabajar en el día día en nuestras consultas, en nuestras relaciones con las mujeres, en paritorio.

Es una de esas herramientas que tenemos siempre a nuestro alcance de alguna manera, incluso cuando el sistema en que trabajamos no es del todo facilitador o habilitador. Y además es una parte fundamental, el consentimiento informado.

En realidad la comunicación de riesgo es un concepto

bien estudiado que explica cómo ayudar a contextualizar la información, cómo aclarar conceptos, cómo sostener la autonomía y acompañar a que se tomen decisiones realmente informadas.

y obviamente no va a compensar un entorno que limita opciones, que restringe la

autonomía, porque realmente necesitan ambas cosas. Aún así

la forma en que comunicamos importa, las palabras que elegimos, el orden

en el que presentamos la información, si transmitimos calma o urgencia, si explicamos cifras absolutas o relativas,

y si dejamos un espacio real para que una persona procese, pregunta y decida.

Y también, claro, la percepción del riesgo no surge solo de las cifras, de la evidencia, de los datos,

surge de las historias escuchadas, los valores, las experiencias previas, las expectativas y muy especialmente de la relación que la mujer tiene con quienes la acompañan.

Por eso

riesgo, probabilidades en realidad, no es recitar porcentajes, es construir sentido juntas.

Y precisamente porque la comunicación de este tipo es tan importante en nuestra práctica diaria y porque es algo que sí que podemos trabajar incluso dentro de sistemas imperfectos, pues quiero dedicar los próximos A Cuentagotas a este tema. Voy a centrarme en ofrecer herramientas concretas, maneras prácticas de presentar información, y de sostener

decisiones informadas.

Van a ser herramientas que nos sirven en situaciones que vemos constantemente, tanto en consulta como en paritorio, desde cómo hablar de inducción, cómo explicar probabilidades sin alarmar, cómo acompañar a una mujer que quiere esperar o que no lo sabe o quiere inducir para explorar sus valores y sus expectativas.

Bueno resumiendo,

hoy he hablado de unos temas muy actuales. He querido aclarar un poco la evidencia que existe sobre el parto en casa asistido por matronas cualificadas a la vez que he querido explorar un poco

este fenómeno que está ocurriendo que las mujeres quieren parir sin asistencia y el por qué, el de dónde viene y cómo esta información y estos conocimientos pueden informar a cómo acompañar mejor.

Y en este contexto, pues me parece muy importante el tema de la comunicación, ¿no? La comunicación de cómo hablamos con ellas, cómo les ayudamos a tomar decisiones informadas con nuestro apoyo y no con nuestro juicio o con nuestro sesgo.

Así que los próximos A Cuentagotas van a ser unos episodios muy prácticos,

para fostecer justamente esa herramienta tan importante que tenemos, la comunicación.

Pues hasta aquí mis reflexiones para esta semana. Si quieres echar un vistazo a la evidencia que he nombrado, la puedes encontrar en las notas del episodio. Hasta el próximo.

Judith Janssen (16:24)
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